Innovación y Aceleración Digital

Mucho se está conversando en estos días sobre el futuro del trabajo, las empresas y, más recientemente, la productividad (esta útlima es usada como punta de lanza para el debate sobre la jornada laboral de los chilenos). Si bien es importante comenzar a hablar sobre estos temas, me preocupa un poco el matiz que está tomando la discusión.

Preámbulo: la camisa de fuerza.

Las industrias chilenas están sufriendo la presión de una camisa de fuerza en relación a su incapacidad para transformar sus negocios y alcanzar la tan mencionada innovación.

La verdad es que esta camisa de fuerza de las industrias y el empleo ha sido tejida con tres hilos distintos. Estos son:

Primer hilo: Chile innova muy poco.

Tenemos mucho tiempo hablando sobre la necesidad de repensar los negocios, transformar las industrias y poner en lo más alto de la pirámide el esfuerzo por innovar. Sin embargo, los números no están acompañando a las palabras.

La verdad es que Chile innova muy poco. Es cuestión de revisar el número de patentes internacionales que se registran al año. No solo Chile, América Latina, una región con más de 600 millones de habitantes, posee números deplorables en cuanto a registro de patentes.

Según datos de la United States Patent and Trademark Office (Uspto), Estados Unidos registra 159 mil patentes al año aproximadamente, Japón 56 mil, Corea del Sur 18 mil, Alemania 17 mil, China (incluyendo Hong Kong) alrededor de 8.500, Gran Bretaña y Francia 7 mil cada uno, Israel 3.500, India 3.000, Singapur 1,000 y España 900.

En comparación, los 32 países de América Latina y el Caribe en conjunto registran alrededor de 840 patentes, según la Uspto.

Al respecto, el más reciente informe Global Innovation Index 2019, desarrollado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), explica que todas las economías de América Latina y el Caribe se ubican por debajo del top 50 en el ranking GII. La mayoría de las economías en esta región se encuentran entre los grupos de ingresos medios altos o medios bajos, con cinco excepciones que pertenecen al grupo de ingresos altos: Chile, Uruguay, Trinidad y Tobago, Argentina y Panamá. Las 3 principales economías de la región son Chile (51), seguido de Costa Rica (55) y México (56).

Continúa:

“A pesar de las mejoras incrementales y las iniciativas alentadoras, no hay signos claros de despegue significativo en América Latina y el Caribe. El GII insiste en que el potencial de innovación de América Latina sigue sin explotarse”.

A propósito de Chile:

Chile ocupa el puesto 51, por debajo del año pasado, pero se mantiene en la cima de la región por cuarto año consecutivo. Tiene clasificaciones en el top 50 en tres pilares: instituciones (39), infraestructura (50) y sofisticación del mercado (49). Sin embargo, su debilidad radica en las bajas exportaciones de servicios de TIC (88), los diseños industriales por origen y las exportaciones de bienes creativos.

¿Por qué la innovación no avanza en Chile? es una de las preguntas que se quisieron responder los investigadores Andrés Zahler, Daniel Goya y Matías Caamaño, de la Universidad Diego Portales, Pontificia Universidad Católica de Chile de Valparaíso y la Universidad Finis Terrae, respectivamente, quienes estudiaron las distintas barreras que actualmente existen en el país en contra de la innovación en su investigación The Role of Obstacles to Innovation on Innovative Activities: An Empirical Analysis.

Acá algunas de las conclusiones:

“Para la industria, incorporar cosas y/o productos nuevos lo asocian a un costo muy alto, están los procesos productivos de por medio y muchos otros factores que generan aversión a probar cosas nuevas, especialmente si son empresas chilenas”, asegura Andrés Zahler.

Por otro lado, se reveló que dependiendo del sector de la empresa las dificultades varían. En el sector manufacturero la falta de conocimiento apropiado limita la innovación, y en el sector de servicios la innovación se limita por factores relacionados con la estructura de mercado.

Segundo hilo: Invertimos muy poco en innovación.

La mayor amenaza a la prosperidad de la región radica en su incapacidad para crear bienes con valor agregado, lo cual solo se logra a través de la innovación.

Revisando el mismo reporte de la OMPI, encontré un dato que me parece revelador:

Chile no figura entre los primeros 100 países que más invierten en Investigación y Desarrollo (I+D). De hecho, según cifras de la OCDE, el presupuesto nacional (público y privado combinados) para I+D no supera el 0,36%.

../../../../../../../../../Desktop/Captura%20de%20pantalla%202019-09-13

“La ciencia y la investigación son la base esencial del crecimiento de la productividad. Tal es el caso de Israel que basa su economía en la exportación de tecnología y hoy concentra un gran número de startups en diferentes verticales donde nuevas empresas, con base tecnológica, están cambiando mercados en todo el mundo”, afirma Andrés Cargill fundador y CEO de Soluciones Orion y miembro G100, para una nota en el diario El Dínamo.

La brecha en inversión es abrumadora. La OCDE ve en Israel un buen ejemplo de países pequeños que pueden hacerse prósperos mediante la adecuación tecnológica y la innovación. Lo curioso: solo Microsoft, como empresa independiente, invierte más que Israel en I+D pero, aun así, ese país está viendo los frutos de su esfuerzo.

La tecnología, el mundo digital, pueden darle la oportunidad a más actores. Es un terreno que está lejos de encontrar sus límites; por ello, quienes realmente se sumen a la exploración y exportación de posibilidades digitales aumentarán sus chances de crecer y prosperar.

Y las calificaciones de Chile en cuanto a tecnología no están siendo buenas (revisar datos del primer hilo).

Tercer hilo: Muchas empresas, poca innovación.

Investigando en la web sobre el tema, he encontrado un informe interesantísimo, publicado por el Banco Mundial, que se titula “Muchas empresas pero poca innovación”.

Comparto algunas conclusiones del reporte:

“Los líderes de la región son plenamente conscientes de lo importante que es estimular la productividad, pero ¿en qué consiste esta batalla? Este informe sostiene que consiste en establecer un entorno propicio en el que los emprendedores puedan surgir, competir e innovar. Se trata de construir una clase emprendedora e innovadora de modo que las mejores empresas (esto es, aquellas que exportan bienes, servicios e incluso capital) ya no palidezcan en comparación con los emprendedores estrella de otros lugares”.

Según el Banco Mundial, los elementos principales de un entorno favorable de emprendimiento (que se traduzca en mayor productividad) son:

  • Generación de capital humano (la calidad de la educación y adecuación de perfiles a las necesidades del mercado).
  • La mejora de la logística y la infraestructura.
  • Aumento de la competencia.
  • Mejora del entorno contractual (protección de las patentes).

Y sí: ser productivos en estos tiempos es sinónimo de ser innovadores. No hay de otra. ¿Cómo lo hacemos?

Premisa final: la aceleración digital.

Los números son claros: el futuro de las empresas y los países radica en su capacidad de adaptarse y explotar las posibilidades de la tecnología. La transformación digital no debería ser solo una palabra de moda que se use cada cinco minutos en foros, conferencias y publicaciones de Linkedin.

Es una necesidad real, sobretodo para los países más pequeños. Lo digital ha venido a equilibrar un poco más el terreno de la competencia, pero todo depende de cómo se proceda.

Es momento de entender que las industrias ya no solo deben transformarse sino acelerar su digitalización.

La aceleración digital es un proceso en el cual las empresas despliegan sus estrategias de negocios sobre el plano de las distintas tecnologías existentes: big data, inteligencia de máquinas, robótica, internet de las cosas, entre muchas otras, y aportan valor a través de ellas.

Los productos y servicios deben estar apalancados en la tecnología. Esto exige un golpe de timón. Las empresas deben girar hacia lo digital ahora. Y ese traslado debe acelerarse. Todos los años las industrias se hacen más vulnerables ante los cambios; quienes permanezcan reactivos ante esta realidad estarán destinados a perecer.

Asimismo, la aceleración digital está demostrando su rentabilidad:

../../../../../../../../../Desktop/Captura%20de%20pantalla%202019-09-13

Según un reporte realizado por Accenture Strategy para el Mobile World Capital Barcelona, la aceleración digital podría aumentar un 3,6% el PIB de España en 2021.

Sin embargo, para Alberto Zamora, managing director de Accenture Strategy, la aceleración digital debe enfrentar cuatro limitaciones importantes:

1). Necesidad de una estrategia digital clara en las empresas (solo el 38% de los ejecutivos en España dicen tener un Plan de Transformación Digital).

2). Inversión en innovación limitada.

3). Talento digital insuficiente.

4. Marcos regulatorios desfasados.

Repasemos la cifra: solo en España, una adopción eficiente de la aceleración digital podría aumentar su PIB en 48,5 mil millones de dólares (más del 80% del erario chileno de un año).

Por lo tanto, sí, hay una camisa de fuerza que está conteniendo la productividad y la prosperidad del sector público y privado nacional. Esa camisa tiene estampada su marca: incapacidad para innovar. Soltar su nudo pasa por adaptarse a las posibilidades de lo digital y acelerar ese cambio lo antes posible.

¿Estamos preparados para esto?